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¿Cómo estamos dando forma al lugar de la IAGen en la práctica docente? 

30 de abril de 2026

Una estrategia institucional en desarrollo

Durante los últimos tres años la Universidad de los Andes ha venido consolidando una estrategia institucional para la apropiación educativa de la Inteligencia Artificial Generativa (IAGen). Esta apuesta responde a las transformaciones que esta tecnología está introduciendo en las formas de enseñar y aprender, y busca acompañar su integración en la práctica docente de manera intencionada, crítica y alineada con los propósitos formativos de la Universidad.

Para abordarla se ha configurado un ecosistema de trabajo que articula distintas unidades académicas y de apoyo en coordinación con las Facultades. Desde allí, se conectan la reflexión pedagógica, el desarrollo de capacidades, la experimentación y la habilitación tecnológica como dimensiones que inciden directamente en lo que ocurre en los cursos.

En este proceso, las facultades han desarrollado sus propias aproximaciones, explorando cómo integrar la IAGen en sus contextos disciplinares, generando experiencias, preguntas y decisiones. Aunque aún no contamos con un registro consolidado de estas acciones, estas iniciativas están contribuyendo a dar forma a esta apuesta institucional desde la práctica.

Estructurada en cuatro líneas

La estrategia se despliega a través de cuatro líneas complementarias: orientación y reflexión, formación y apropiación, experimentación y habilitación tecnológica. A través de ellas, se han ido construyendo criterios, fortaleciendo capacidades en profesores y estudiantes, y abriendo espacio para explorar nuevas formas de enseñar y aprender que integran IAGen con distintos propósitos.  

La primera de estas líneas abre preguntas y construye criterios para comprender las implicaciones de la IAGen en la educación; la segunda se centra en el desarrollo de capacidades para su uso en la docencia; la tercera impulsa la experimentación en nuestro contexto de formación; y la cuarta habilita las condiciones tecnológicas que hacen posible su integración.  

De la exploración a la integración en los cursos

La Vicerrectoría Académica lidera las tres primeras líneas de trabajo a través de DIDACTA y del Laboratorio Educativo Digital (LED). En este marco, desde 2023 se han impulsado acciones que van desde la exploración inicial y la definición de lineamientos hacia el diseño e implementación de experiencias formativas en cursos Uniandinos 

Línea de orientación y reflexión

La siguiente línea de tiempo presenta acciones desarrolladas en la línea de orientación y reflexión y permite ver cómo la conversación institucional ha pasado de la exploración de referentes a la apertura de diálogos académicos y curriculares.  

Hoy, esta conversación empieza a preguntar por el impacto de esta tecnología en el ejercicio de las disciplinas y, en consecuencia, empieza a develar demandas de nuevas propuestas curriculares. 

Línea de formación y apropiación

La siguiente línea de tiempo presenta las acciones desarrolladas en la línea de formación y apropiación y muestra un desplazamiento claro de talleres centrados en el uso básico de la IAGen hacia espacios enfocados en su aplicación en la docencia, que han dado paso al desarrollo de proyectos de aula con intencionalidades educativas específicas. 

Este proceso empieza a marcar una diferencia en la que la IAGen deja de ser un recurso que se aprende a usar técnicamente y se convierte en un elemento que forma parte del diseño de experiencias de aprendizaje y de las decisiones pedagógicas situadas en los cursos. 

¿Qué estamos observando en las experiencias de aprendizaje diseñadas? 

Antes de entrar en estos aprendizajes, vale la pena escuchar a algunos profesores que han venido integrando la IAGen en sus prácticas. A través de sus experiencias, es posible reconocer cómo esta tecnología empieza a tomar forma en contextos concretos de enseñanza y aprendizaje. Los testimonios que se presentan a continuación recogen algunas experiencias desde Ciencias Sociales, como punto de entrada a una conversación que se está desarrollando en las distintas facultades de la Universidad. 

Durante el último año, las experiencias desarrolladas con profesores adscritos a distintas facultades en nuestra Universidad han permitido identificar aprendizajes clave sobre la integración de la IAGen en la docencia. En distintos cursos, profesores y estudiantes advierten que esta tecnología ha ampliado las posibilidades de aprendizaje autónomo, actuando como un apoyo para la lectura, la escritura y el estudio, y facilitando procesos como el razonamiento paso a paso en contextos complejos. También ha abierto oportunidades para trabajar la toma de perspectiva y la empatía, especialmente en escenarios donde los estudiantes interactúan con múltiples voces o posturas. 

¿Qué está marcando la diferencia?

Estas experiencias han hecho evidente que el valor de la IAGen no está en la automatización, sino en cómo se diseña su uso. La claridad en las instrucciones, la intención pedagógica y el tipo de actividades propuestas inciden directamente en los resultados. En este proceso, los estudiantes han desarrollado una relación más crítica con la tecnología, reconociendo sus límites, cuestionando sus respuestas y asumiendo un rol activo en la validación del conocimiento. 

Estos avances también han puesto sobre la mesa tensiones relevantes: el equilibrio entre lo humano y lo automatizado, el riesgo de dependencia o desmotivación cuando las actividades no exigen suficiente involucramiento, la posibilidad de incurrir en una “deuda cognitiva” como la denominan los estudiantes cuando la IAGen resuelve tareas sin que medie un proceso de aprendizaje, y la necesidad de priorizar el proceso sobre el resultado final.  

¿Hacia dónde estamos avanzando?

Si bien el proceso ha estado marcado por la exploración de usos posibles de la IAGen en contextos educativos, el foco se está desplazando hacia el acompañamiento a los profesores en la toma de decisiones pedagógicas más intencionadas sobre su rol, el de los estudiantes y el de esta tecnología en las experiencias de aprendizaje. Esto implica diseñar actividades que atiendan el proceso de aprendizaje y hagan visible el pensamiento de los estudiantes, integren la tecnología con propósito y aporten a la construcción de criterios compartidos sobre cuándo usarla, para qué y cómo.