Boletín quincenal sobre inteligencia artificial generativa en educación
La evaluación se ha convertido en uno de los escenarios donde más se hacen visibles los desafíos que trae la IAGen a la educación. Cuando estas herramientas participan en la producción de textos, en el análisis de información y en la solución de tareas, emergen nuevas decisiones sobre qué vale la pena evaluar y cómo acompañar el aprendizaje.
En este número presentamos una experiencia docente sobre el uso de la IAGen en procesos de retroalimentación, compartimos orientaciones de la UNESCO sobre evaluación en tiempos de IA y proponemos preguntas y sugerencias para seguir pensando cómo diseñar experiencias de evaluación más auténticas y formativas.
En nuestra frecuencia |La IA al servicio de la retroalimentación
¿Qué ocurre cuando la IAGen se integra a la evaluación sin reemplazar el criterio pedagógico del profesor? La experiencia de la profesora Paula García, de la Facultad de Educación, explora una posibilidad distinta a la automatización: usar la IA para apoyar procesos de retroalimentación formativa en actividades donde la sensibilidad, la interpretación y la lectura cuidadosa de las experiencias de los estudiantes siguen siendo centrales.
Vibraciones más allá del Campus | El futuro de la evaluación
Si la IAGen puede escribir ensayos, resolver problemas y generar respuestas correctas, ¿qué lugar ocupan los productos finales en la evaluación?
En el texto ¿Qué vale la pena medir? El futuro de la evaluación en la era de la IA, la UNESCO propone una reflexión sobre cómo esta tecnología está desplazando la atención hacia aspectos como el razonamiento, la toma de decisiones, la creatividad y la capacidad de los estudiantes para explicar y justificar sus ideas.
Mucho se especula sobre el impacto de la IA en las personas. Existe un debate abierto sobre si estas herramientas amplifican la creatividad o si, por el contrario, están erosionando el raciocinio y el pensamiento crítico. Estamos en medio de una tensión en cuanto al uso de estas herramientas: por un lado, una narrativa de creatividad y productividad ilimitada; y por el otro, evidencias de un uso desmedido que puede desembocar en una renuncia cognitiva, con efectos que todavía están en estudio. Estamos a tiempo de decidir qué parte de nuestro pensamiento es, y debe seguir siendo, irrenunciable.
¿A qué procesos cognitivos se está renunciando al delegar tareas a la IA? ¿Cómo ayudamos a los estudiantes a identificar qué parte de su pensamiento debe seguir siendo irrenunciable?
Muchas de las actividades que tradicionalmente usábamos para evaluar hoy pueden resolverse con apoyo de IAGen. Te invitamos a explorar este recurso para diseñar evaluaciones auténticas que permitan acompañar el proceso de aprendizaje de los estudiantes más allá de la elaboración de un producto final.